lunes, 11 de febrero de 2019

Antonio Javier Taules, corazón de jota

Veruela nos acercó. Isabel Lafuente actuó de hada madrina. La magia la puso el.

La extraordinaria construcción de los monjes siglos atrás, atrapo y proyecto al infinito su voz.

El altar del Monasterio fue el escenario perfecto para descubrir a un hombre con un corazón especial.

"Las cosas se hacen de verdad, sino no deben hacerse”, ese fue el lema que mantuvo hasta el final.


Fue leal con su maestra y amiga Isabel. Cuando ella falto lo continuó siendo con su marido y su hijo. Lo fue con su pueblo, con la jota, con sus amigos y con los que desde la distancia lo llamábamos menos de lo debido.

Le gustaba el campo.
Amaba profundamente a su precioso Ángel de cabello rubio.
Sonia, sigue amando a ese hombre de sonrisa eterna y jotas elegantes.

 
Siempre dispuesto a colaborar, hablo en la radio de su extraordinario trasplante de corazón, de sus ganas de vivir, de su pasión por la jota.

Hace poquitos meses, con menos fuerzas de lo acostumbrado, volvió a hacernos reflexionar sobre la necesidad de donar nuestros órganos.


La vida camina demasiado rápido. Nos lleva a ocuparnos de lo urgente y no de lo importante. Nos damos cuenta de ello cuando una persona a la que admitamos se marcha.

La vida nos va dejando señales, pero, tras el aparente aprendizaje, volvemos a caer de nuevo en el error de no ocuparnos a diario de lo que de verdad importa.


Siento mucho Antonio no haberte llamado más, no haberme acercado a tu pueblo a pasear contigo, a verte sonreír con Sonia de la mano.


Sé que, con tu gran corazón, me disculparás. En el mío queda tu generosidad.


Antonio, tu voz llenando la extrema belleza de Veruela, será siempre lección de vida para todos.


miércoles, 6 de febrero de 2019

Ni independiente, ni segura, ni con voz


Creer en la igualdad y la dignidad de las personas. Creerlo durante 60 años, luchando contra gigantes, es para elogiar.
Desde nuestro cómodo sillón vemos estos días en Venezuela como, la sinrazón, conlleva la falta de alimentos y medicinas. ¿Se imaginan a su hijo con fiebre y no poder darle una simple dosis de medicamento para aliviarlo?

Hay personas que siguen creyendo que, para acabar con la pobreza, la solución hay que trabajarla en los países de origen de la misma.

Hambre ocasionada por la corrupción, por la mala política de los grandes que no dejan medrar a los pequeños.

Mientras las potencias fuertes se reúnen sin dar soluciones reales, mientras tanto, la ONG Manos Unidas trabaja. 60 años de labor incansable para cambiar la desigualdad.

¿Qué me pongo hoy? ¿Doy un paseo de 10 km? Podrían ser preguntas de cualquier mujer hoy en Zaragoza. Las mismas frases en India, Colombia o Kenia tienen un significado diferente: no tener nada que ponerse o caminar 10 km para llevar agua a su hogar.

Algunos se sienten orgullosos de entrevistar a dictadores, otros de invertir tiempo y dinero en cambiar el lenguaje, o de no solucionar problemas sencillos como la limpieza de un río. Y en ese mismo tiempo mujeres como Diana Marcela Torres dan valor a ONG como Manos Unidas. Ella trabaja en la frontera entre Colombia y Venezuela. Con las aportaciones que llegan desde parroquias españolas, atiende a mujeres y niños que huyen de la dictadura y sus consecuencias. Mujeres embarazadas cuyos hijos nacen en un país que no puede acogerlos ni darles nacionalidad, niños sin patria que no tienen ningún derecho.

Manos Unidas centra su trabajo para este nuevo año en la mujer del siglo XXI, en aquella: ni independiente, ni segura, ni con voz. Esta tarea sí que merece la pena.


martes, 5 de febrero de 2019

XVIII Premios Goya de Fotografía y Video


"Se lo dedico a mi padre"… y nos emocionó a todos.

Hubo sorpresas, sonrisas, la alegría de una niña que recogía la estatuilla junto a su padre, las dos mujeres que apuestan por realizar vídeos de enlaces diferentes. La ilusión de una profesión que nos regala álbumes de emociones.

La entrega de premios a unos profesionales que son capaces de robar amor al amor y enmarcarlo. Fue la XVIII Gala de los Premios Goya de Fotografía y Vídeo, celebrada este sábado, 2 de febrero, en Zaragoza.



Una fiesta que, en sus inicios, fue anterior a los Goya del cine. Fotógrafos y cineastas tuvieron sus dimes y diretes con el nombre del galardón. Los tribunales decidieron a favor de los fotógrafos quienes decidieron compartir nomenclatura.  
Ambas galas guardan el mismo nombre del aragonés, con una gran diferencia: la industria del cine mueve más poder económico y político y su proyección es mayor. 

Pensando en estos prestigiosos premios fotográficos, seguimos teniendo los aragoneses un pequeño complejo. No somos capaces de presumir suficiente mente de nuestros logros. 

Los premios Goya de fotografía, por ejemplo, tienen una difusión espectacular en España. Obtenerlo es pasión para cualquier fotógrafo español a pesar de no tener dotación económica. Sin embargo, en Aragón, pasan desapercibidos.
Los Premios Goya aragoneses seguramente fueron más lúcidos y reivindicativos que los del cine. Hubo belleza en cada instantánea, sala llena y también inclusión y llamada a la diversidad. 

Amar y potenciar 18 años de goyas aragoneses.
Amar y potenciar el arte de aquellos que nos regalan instantáneas de vida, es un deber.
Enhorabuena a la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Aragón por sentirse orgullosos de lo que son.