Lires, detener el paso



Tres hórreos enmarcan el camino.

Recuerdan la grandeza del hombre cuando se alía con la naturaleza.

Sin prisa, saboreando cada instante, se asciende el tramo.

El pensamiento continúa enzarzado en comprender.

Los pasos sienten el cansancio de los días.

Una mirada.

La ventura del compañero imprescindible bombea fuerza.

El corazón se empecina y vence.



Una salvaje playa detiene al peregrino.

Infinita, virgen, hermosa en su crudeza la Do Rostro.

La fuerza del mar precipita y atrapa.

El silencio y los pensamientos que bullen marcan felicidad.


Lires invita a detener el paso.

Quinta jornada

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